Quiero mostrar mi más profundo rechazo al nauseabundo artículo escrito por Juan Alberto Belloch. Llamar fascista a quien no piensa como ellos es el típico insulto que la izquierda más cercana a la estupidez utiliza con desmedida frecuencia; pero si además el destinatario de ese insulto son las víctimas del terrorismo, se convierte en un acto de vileza y miseria moral repugnante.
Resultan estremecedoras las manifestaciones vertidas en su medio por el alcalde de Zaragoza. ¿En qué escondrijo estaba oculto dicho elemento cuando hace escasos meses eran asediadas las sedes del Partido Popular o, éstos sí, eran agredidos Rato y Piqué en Barcelona o, votaba Ana Botella en su colegio al grito de «Aznar asesino».
En un Estado de Derecho, Sr. alcalde, comportamientos como los sufridos por los dos militantes del Partido Popular de Madrid son inadmisibles y los responsables de dichas detenciones arbitrarias deben ser, penalmente, perseguidos debiendo, asimismo, quedar inhabilitados para participar en la vida pública durante un buen puñado de años.
Qué tristeza siento como ciudadano al ver que las víctimas de ETA son vilipendiadas por el propio Gobierno que debiera ser el primer encargado de su defensa. LLevo trece años fuera de mi ciudad (yo sí soy zaragozano), pero mucho debe de haber cambiado la capital de Aragón para permitirse el lujo de tener un regidor tan mezquino.
Por cierto, estoy impaciente por ver el certificado médico que acredite las lesiones sufridas por Bono, el «enfermo imaginario».
Carlos Buil
Tras la publicación en su periódico del artículo del señor Belloch titulado «Hasta aquí hemos llegado», en el que el ex ministro insulta a los manifestantes contra el terrorismo y a la asociación de víctimas, le envío mi protesta más enérgica.
Como lector diario de su periódico me siento decepcionado, como persona de bien, insultado, y como amante de la paz, asustado ante la provocación tan descarnada del ex ministro. Confío en que su diario rectifique y se pidan disculpas a quienes han sufrido el terrorismo cuando debían haber sido protegidos por su ministro del Interior, y ahora son ofendidos de nuevo por él.
Sr. Belloch: Es un emboscado de la democracia por tachar a las 50.000 personas que fuimos a la manifestación con el fin de apoyar a las víctimas del terrorismo de «peligros fascistas» y que los representantes de la Asociación Víctimas del Terrorismo deberían dimitir. Tengo que decirle que los gritos contra el Gobierno eran espontaneos. Eso les va en el sueldo. «Escuchar a los ciudadanos». Ésa es la coletilla de Zapatero en lo que lleva de legislatura: «escuchar a los ciudadanos en la calle».
Uno de los males de nuestra época es el de querer encasillar a cada persona en un estereotipo, del PSOE, del PP, del Madrid o del Barcelona, los que leen «El País» o los que leen LA RAZÓN. Así cuando uno quiere opinar corriendo te dicen «¡ya, pero tú eres del PP!», o «¡tu eres de derechas!». Y así rápidamente se acaba la conversación. Le voy a decir varias cosas: voto al PP, no siempre, pues no voté a Gallardón, admiro a Jose Mª Aznar, no soy católico ni creyente, leo LA RAZÓN, estudio lengua árabe porque me entusiasma la cultura árabe, soy socio del Museo Sefardí de Toledo, simpatizo con la causa palestina, fui a la manifestación del pasado sábado a favor de las víctimas del terrorismo,… etc. Me imagino que no entro en un estereotipo de los suyos, pues bien en contra de lo que ustedes hacen adoctrinando a sus partidarios soy o intento ser libre e independiente y poseo una gran memoria… Una gran memoria para decirle que en un país con gente no estereotipada usted hoy sería un pobre hombre sin ningún futuro político, porque perteneció y pertenece a un partido que mintió, que fue corrupto, que aún no ha pedido perdón al pueblo español, y sobre todo no olvido y no perdono que usted sea el padre de un código penal que es una vergüenza y un escarnio para los ciudadanos, donde se premia a los delincuentes y donde los ciudadanos nos sentimos totalmente desprotegidos.
No olvido la mirada de Miguel Ángel Blanco y nunca voy a olvidar y a perdonar a los asesinos de ETA que jamás nos dieron una oportunidad ni un respiro a los que soñabamos con un país libre y democrático que no «socialista».
Le transmito mi indignación por el ofensivo artículo de su colaborador Juan Alberto Belloch. Como oyente de la COPE y del señor Jiménez Losantos, a quien envío mi apoyo, le ruego exija al citado colaborador una disculpa por los insultos que nos dedica desde el periódico del que soy lector.
Le escribo para expresarle mi indignación por el artículo de Belloch insultando a las víctimas del terrorismo y a los oyentes de la COPE. Me cuento entre éstos y tengo amigos entre aquéllas, y me indigna leer estas manifestaciones de desprecio y de intolerancia que podrían ser constitutivas, además, de sendos delitos de calumnias y de injurias. Espero que el PSOE abra un expediente a Belloch, a menos que el Partido Socialista acepte el insulto a las víctimas del terrorismo como algo propio de su tan pregonado «talante».
En el aniversario de Auschwitz, conviene recordar lo que tienen en común los regímenes fascista y marxista-leninista: son radicalmente contrarios a la libertad. Esas ideologías, y cualquier otra contraria a la libertad, simplemente no se sostienen frente a la verdad. Tan sólo pueden sostenerse en la mentira. Necesitan la mentira, porque subsisten por la mentira.
Me da igual donde quieran situar al Sr. Belloch, pero, sin duda, él mismo se sitúa en cualquiera que sea contrario a la libertad. El Sr. Belloch simplemente rechaza la veracidad como punto de referencia.