miércoles, 16 de marzo de 2005
He leído con sorpresa la definición que el señor Zapatero hace de su primer año de mandato. Afirma que con el Gobierno socialista «ha llegado el tiempo de la paz, la ciudadanía y el talante» y que «hay que sentirse orgullosos del triunfo electoral» porque «no hay nada más noble en democracia que tener el respaldo mayoritario del pueblo». También afirma que «después de ocho años de «derechas», hemos tenido un año de derechos». Pues bien, si mal no recuerdo, esos ocho años de «derechas» han significado en la práctica el mayor salto cualitativo que ha dado nuestro país, cuya economía (y, por lo tanto, bienestar para todos) se ha situado en un inimaginable octavo puesto mundial.
El señor Zapatero ha conseguido el asombroso récord de multiplicar en un año los sentimientos antiespañolistas y el odio al prójimo por el simple hecho de nacer en una u otra Comunidad Autónoma. En plena crisis del Carmelo, su partido ha conseguido con el uso del «talante» poner la venda en los ojos a la «cuidadanía» para que haya «paz» y sobre todo mucha oscuridad.
Éste es sólo el último capítulo (que ya tiene sus consecuencias en Europa) de un año para olvidar, en el que ha habido un escándalo por semana. Lamentable. Veremos qué nos deparan los próximos tres.