El Rincon Critico

sábado, 26 de marzo de 2005

LOCE. CARTA ABIERTA A LA MINISTRA DE EDUCACIÓN, María Jesús San .

La Ministra de Educación, María Jesús San, ha paralizado la aplicación de la LOCE en aquellos puntos que ha estimado convenientes, entre ellos los que afectan al acceso a la Universidad -seguimos teniendo Selectividad-, y el de Religión, del que dice la Ministra que ‘seguirá como hasta ahora: voluntaria para los alumnos y no evaluable’.

Lo de voluntaria lo era con y sin LOCE, señora Ministra, y no solo para los alumnos sino también para los profesores, los padres...; en definitiva, era voluntaria antes, durante y después de usted llegar al Ministerio, y estaba previsto que así siguiera siendo con la LOCE. Nada nuevo al respecto, aunque nos lo quieran pintar de colorines.

Ahora bien, señora Ministra lo de ‘no evaluable’ va a tener que explicarlo usted, y de paso si es posible debería usted ‘predicar con el ejemplo’ para que los educadores sepan como enseñar sin evaluar.

Se ha cargado de un plumazo nuestra Ministra las bases de la Educación: la evaluación. Tal vez no conozca la Ministra ‘Virgen Divina y Santa’ el significado de la palabra evaluación, por lo que intentaremos echarle una mano.

EVALUAR, señora Ministra, significa señalar el valor de algo, estimar, apreciar lo que vale..., y más concretamente, en educación -religiosa o no-, en todo acto educativo:

EVALUAR es ESTIMAR LOS CONOCIMIENTOS, APTITUDES Y RENDIMIENTO DE LOS ALUMNOS.

Para educar a una persona, y un niño lo es -suponemos que la Ministra lo sabe-, es imprescindible hacer una estimación, hacer una valoración de lo que el niño conoce y desconoce, de sus 'lagunas', en cada momento para poder avanzar y aumentar su bagaje cultural y educativo -que no es lo mismo-, como es imprescindible conocer sus capacidades, de sus aptitudes y de sus actitudes, y hacer una valoración de lo que va aprendiendo para conocer los pasos siguientes que el educador debe plantearse dar junto con el educando.

Es lo que cualquier especialista en educación conoce como evaluación formativa que es continua -con y sin pruebas específicas- y permite avanzar en el proceso educativo. Sin evaluación formativa -formal o informalmente establecida- no hay educación, hay deseducación, señora Ministra, incluso se podría llegar a traumatizar al educando.

Establecer lo que el alumno conoce, para saber qué debe seguir aprendiendo y cómo, es evaluar; eso ya lo explicó Vigotsky hablando de la necesidad educativa de evaluar para establecer las ‘Zonas de Desarrollo Próximo’; léaselo, señora Ministra.

Pero, sobre todo, póngase en la piel del alumno ‘no evaluable’, es decir, aquél que en un acto educativo no recibe ninguna valoración de su esfuerzo -sí sí, esfuerzo, sin esfuerzo no se aprende nada-, póngase en el lugar de la persona-alumno al que se le enseña ‘a estilo me la cargué’, sin tener en cuenta sus capacidades, conocimientos y actitudes, el alumno que no recibe ninguna respuesta que refleje si lo que está haciendo está bien o mal, ni una sonrisa, ni una llamada de atención que signifique que se ha hecho una valoración, ninguna evaluación de los resultados que va obteniendo, y se habrá cargado usted no solo la Religión y la ética, sino toda la educación y todas las teorías conductistas. Se habrá cargado usted a las personas que conforman el futuro adulto de nuestra sociedad.

Pero póngase en el lugar del profesor de Religión en un aula con alumnos que no son valorados -de eso se trata su propuesta-, que no son valorados cuando están en clase de Religión, intente usted en esas circunstancias mantener el mínimo interés, orden y respeto por los demás -incluidos sus compañeros- y díganos cómo lo consigue, señora Ministra. Díganoslo, no por imitarla por Dios, sino por intentar entender cómo realiza el 'milagro' la 'virgen divina' que lleva usted por nombre.

Usted no es que quiera, usted es que conseguirá el caos mental y educativo que parece usted tener. Sí, digo bien, quiero creer que usted tiene un caos mental -la otra opción es peor- porque al suspender la aplicación de la LOCE en cuanto a la Religión, indicando que será voluntaria -que ya lo era- ha hecho demagogia barata, pero añadiendo que no será evaluable usted ha mentido porque es imposible no evaluar en cualquier proceso educativo.

¡Uy, perdón, señora Ministra!, disculpe usted por todo lo que le llevo dicho -¡qué error el mío!-; me acabo de dar cuenta de que usted tal vez se refería a no hacer exámenes, a no poner nota, es decir a que ni el alumno ni los padres sepan la valoración del proceso educativo del alumno en una actividad que ha llevado a cabo, ¿era eso lo que usted quería decir y tal vez no se expresó con propiedad, señora Ministra?

Si era eso, discúlpeme, entonces su propuesta se llama OCULTACIÓN, perdone usted señora Ministra por todo lo anterior, en realidad usted pretende -o al menos conseguiría con su teoría- la

OCULTACIÓN DEL PROCESO EDUCATIVO CON LA ÚNICA VENTAJA DE QUE EL EDUCADOR PODRÍA ESTABLECER UNA DICTADURA MANIPULADORA DE LAS MENTES INFANTILES, SIN NINGÚN CONTROL POR PARTE DE LA COMUNIDAD EDUCATIVA.



Claro, claro, ahora lo entiendo todo. Es que no me encajaba que usted hablara de la LOCE y de la Religión -solo- mientras que en la LOCE la Religión sola como asignatura no existía, pero ahora viendo tan clara la implantación dictatorial que derivaría de su propuesta-imposición, entiendo que usted pretenda aplicar su ‘no evaluable’ en la auténtica asignatura que incluía la LOCE, cuyos contenidos no eran puramente religiosos, sino que respondían al verdadero título reflejado en la LOCE para ese área educativa:



Sociedad, Cultura y Religión



Con que pretende usted la Dictadura ‘no evaluable’ en ‘Sociedad, Cultura y Religión’.

¡Haberlo dicho, señora Ministra!
Publicado por usuario_687 @ 18:45 | 0 Comentarios | Enviar

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