miércoles, 30 de marzo de 2005
Sobre el papel del dirigente socialista Fernando Huarte aún va a haber mucho que saber. Como colaborador del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), muy bien relacionado con movimientos, personas y países árabes y musulmanes, el jefe de seguridad del PSOE en Asturias tiene muchas explicaciones que dar.
El caso de Huarte, curiosamente también acaecido en Asturias, es tan llamativo como el hecho de que la Fiscalía cerrase rápidamente la investigación sobre la trama asturiana. Y no es sólo por asegurar que algo huele a podrido en el Principado. Demasiadas casualidades acaban haciendo sospechar hasta al más renuente.
Respecto a Fernando Huarte, hay aspectos que merecen respuesta. Como, por ejemplo, el interés por haber "quemado" a un colaborador que, según parece, podía resultar de gran valía por sus contactos. O las fantasmales asociaciones pro-Al Fatah y las empresas dedicadas a relaciones comerciales con países de Oriente Medio, que ya han generado sospechas de poder ser "pantallas" del CNI. E incluso el porqué de los contactos con Beresmail, personaje vinculado a los núcleos del islamismo armado desde 1997, y el contenido de los mismos. Muchos interrogantes para responder, aunque no afecten solamente a Huarte. También la anterior cúpula del CNI, con Jorge Dezcallar a la cabeza, debería dar explicaciones.
Pero la gran pregunta clave es necesario formulársela al secretario de Organización del PSOE, Pepiño Blanco. ¿Por qué el timonel de Zapatero en la estructura socialista quiere que se aclare la incógnita Huarte en la Comisión de Secretos Oficiales? Desde luego, con ello no deja en buen lugar a Huarte y su negación de pertenecer al servicio secreto. Si el socialista asturiano no trató temas de "materia reservada" con Beresmail, a santo de qué viene dar explicaciones en una comisión que prohíbe a sus integrantes divulgar lo acontecido en sus sesiones. Aunque el contenido sea desvelado diez minutos después en la cafetería del Congreso…
Visto lo visto, quedan claras dos cosas. Primero, que por deducción de las palabras de Blanco y por su solicitud, sólo cabe llegar a la conclusión de que Huarte colaboraba con el CNI. Y, segundo, que el PSOE ha demostrado su interés por echar una losa definitiva sobre la Comisión del 11-M, puesto que ésta también tiene potestad para celebrar sesiones a puerta cerrada.