domingo, 10 de abril de 2005
Pese a que Batasuna es un partido ilegalizado y considerado, no lo olvidemos, como un apéndice de la banda terrorista ETA, su líder, Otegui, sigue haciendo política como si tal cosa. Nuevamente un Parlamento Vasco, contumaz al cumplimiento de las resoluciones judiciales, ha servido de altavoz para los intereses batasunos. El cabecilla de los para-terroristas anunció en rueda de prensa celebrada en la sede de dicho parlamento, que el 17 de abril llamará a su electorado a votar y que “habrá una papeleta que va a poder utilizar nuestra base social para respaldar la política de paz y democracia que plantea la izquierda abertzale”.
Posteriormente Otegui reclamó a su electorado que vote al Partido Comunista de las Tierras Vascas, formación que según el pro-etarra es "la única opción legal" que está en "absoluta sintonía" con el "proceso de superación del conflicto político y armado" que plantea la izquierda abertzale. Las sospechas de que es la segunda lista trampa de los etarras, quedan prácticamente confirmadas Sin embargo el gobierno socialista no consideraba oportuno impugnarla, en un inmoral juego electoral o quien sabe si en cumplimiento de algún oscuro pacto. En todo caso fiscalia y la abogacía del estado siguen estudia que te estudia, lo que ya es obvio para cualquiera.
Igualmente el próximo sábado los seguidores de Batasuna podrán celebrar la manifestación “A favor de los derechos civiles y políticos”, pese a que ha sido prohibida por la Junta Electoral de Vizcaya. Oteguí mantiene la convocatoria, y por supuesto, a estas alturas, no nos creemos que el gobierno del PNV vaya a mover un solo dedo en serio para evitar su celebración u obligar por la fuerza a su disolución. Y es que las resoluciones judiciales y la ley, sirven para muy poca cosa en Vascongadas.
El gobierno del PSOE, y por supuesto el PNV, permiten que los para-terroristas sigan campando por sus respetos. Usan el parlamento como si de un partido decente se tratase, pueden convocar y celebrar manifestaciones ilegales como si tal cosa, y además se les consiente que den instrucciones sobre lo que se debe o no votar en unas elecciones a las que en teoría no podrían concurrir, pero en las que al final, aunque sea indirectamente, se van a salir con la suya, y lo que es lo peor, con la pasividad, cuando no la complicidad, de unos partidos que bajo la disculpa del dialogo abdican en la aplicación de la ley.
Sería muy recomendable que en Vascongadas se abriesen las ventanas de par en par para limpiar de una vez este corrompido y fétido ambiente de falta de libertades, de desprecio al estado de derecho y de menosprecio a la justicia, María San Gil parece que apuesta por este ejercicio de salubridad, aunque aún debería apostar por un cambio más radical que “oree” de separatistas de una vez a la sociedad vasca.