jueves, 19 de mayo de 2005
Soy uno de los millones de inquilinos que pagamos por vivir en este país hasta ahora llamado España. El día 17 de mayo de 2005, ciento cuarenta y tantos personajes que dicen representarnos han decidido subastar la democracia que vimos nacer. Todos hemos vivido de cerca, aun estando lejos, cada uno de los ataques terroristas contra la libertad, y ahora nos intentan vender el diálogo para conseguir la paz. Paz a la que ésos llaman independencia o autodeterminación. Yo lo llamo fanatismo, egoísmo, hombre de las cavernas, mierda, con perdón. Eso sí, respeto sus ideas. Siempre lo he hecho. Nunca he matado a nadie, ni pegado, ni amenazado, ni chantajeado. Sin embargo, ésos me llamarán fascista o radical simplemente porque no estoy de acuerdo con su visión animal del mundo. Todavía siento en mis carnes el día en que todos fuimos Miguel Ángel Blanco y un poco de nuestra esperanza murió con un tiro en la nuca. Ciento cuarenta y tantos iluminados ya se han olvidado; no son como yo, no les apretó el corazón aquel día, sólo les debió temblar el escaño.

Hoy debería ser un día triste para todos los que soñamos con un futuro de libertades hace casi treinta años. Para los que contribuimos, pagamos impuestos y multas y acatamos las reglas del juego. Es triste ver cómo los asesinos, ésos y sus sicarios y lacayos, se sientan a negociar con nuestros supuestos representantes el sueldo que van a cobrar a cambio de dejarnos vivir.
Publicado por Desconocido @ 12:03
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