martes, 21 de junio de 2005
Decepcionante puede considerarse el fallo de la Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia Nacional que condenó a penas de 2 años y medio y 3 años y medio de cárcel por un delito de asociación ilícita no terrorista a 24 de los 28 acusados por el "caso Jarrai".
La Audiencia Nacional considera que, aunque las que las organizaciones juveniles Jarrai, Haika y Segi, son asociaciones ilícitas, las mismas no se integraban en la organización terrorista ETA: "aún cuando tuvieran por sí mismas una finalidad ideológicamente próxima a la que, con su actividad armada, persigue la organización terrorista ETA, desplegaban actuaciones -además de las legítimas- que nunca se enmarcaban en la utilización de armas", lo que, "sin embargo, no supone que dichas organizaciones juveniles carezcan de la naturaleza ilegal".
A la vista del tenor del art. 576 del Código Penal que castiga con penas de prisión de 5 a 10 años al que lleve a cabo, recabe o facilite cualquier acto de colaboración con las actividades o las finalidades de una banda armada, organización o grupo terrorista, no podemos por menos que discrepar del fallo del tribunal, y aunque desearíamos no pensar mal, nos preocupa que los jueces se hayan dejado influenciar por la moda imperante del dialogo y esa especie de estado de beneficencia que parece que se empieza a adueñar de todo lo que implica represión contra los terroristas y contra quienes les apoyan políticamente.
Nuevamente debemos reafirmarnos en que la única manera decente y digna de acabar con ETA es triturar su organización y llevar el nudo corredizo de la soga del estado de derecho hasta el nivel de asfixia de todo el entorno etarra.
Evidentemente no es esta la política que ha escogido ZP, que prefiere compadrear con los separatistas y tolerar que el entramado etarra se recobre. Puesto que ZP está dispuesto a olvidar los asesinatos y permitir que ETA participe en política si deja las armas, estaría bien que aclarase si considera lícito el uso de la violencia armada para conseguir objetivos políticos, porque a nosotros, por mucho que nos cuenten otra cosa, la presencia del PCTV en el parlamento, nos parece ya un objetivo político que ha conseguido ETA.