No me parece que haya sido la mejor manera de escabullir una respuesta clara ésta del presidente Rodríguez, al decir que tiene ocho fórmulas para salir del atasco de la expresión "Cataluña es una nación", que se ha convertido en el caballo de batalla de la polémica pública sobre el proyecto de nuevo Estatuto de autonomía catalán. Ocho Fórmulas, Nueve Reinas, demasiado inmediata la metáfora del trile de la película argentina. Con esta forma de actuar, Rodríguez da la sensación del niño al que han prohibido pisar una raya y se pasea cerca, cada vez más cerca, casi pisándola, pero sin acabar de pisarla. Puerilidades que en el niño y la raya pintada con tiza se comprenden, pero que en un presidente del Gobierno no parecen muy adecuadas, y sólo transmiten la impresión de que estamos gobernados por un irresponsable.
Ocho fórmulas para no pisar la raya. La presidenta del Tribunal Constitucional, más tosca, ya dijo que a ella no le parecía que decir que Cataluña es una nación fuera inconstitucional. A ella le parecía que la raya se podía pisar sin que ocurriera nada. A lo mejor una de las ocho fórmulas de Rodríguez consiste en decir que Cataluña es una nación y luego enviarle el texto a la presidenta del Tribunal Constitucional, que por lo visto es muy dispuesta. Cualquiera sabe. De un presidente tan imaginativo se puede esperar cualquier cosa.
El actor Rafael Álvarez, "El Brujo", en uno de los monólogos con que triunfó la temporada pasada metía algunas morcillas de sabor local, como ésta: "Yo era uno de ésos que gritaban no a Aznar, y decían que antes que Aznar, cualquier cosa. Bueno, pues ya tenemos cualquier cosa". La gente del teatro se reía. Pero a mí, a la vista de lo que está pasando, me hace cada vez menos gracia. Qué quieren que les diga.